Por el África Oriental

NUESTRAS RUTAS

África Oriental

Lejos de las rutas turísticas más frecuentadas, se encuentran algunos de los secretos mejor guardados del África Oriental, y a pesar de las exigencias físicas que imponen, o quizás por eso, ejercen sobre nosotros una atracción irresistible.

De entre todos esos lugares hemos elegido tres desiertos muy especiales y totalmente diferentes entre sí: el Danakil, el desierto de Chalbi y Gilf el Kebir. El explorador Wilfred Thessiger describió el Danakil como una tierra de terror, dificultades y muerte, y aunque nosotros damos algo más de garantías y comodidades, en el corazón de este desierto nos espera el lugar más caluroso de la tierra, con volcanes activos, llanuras infinitas de ardiente sal y arena quemada, pero también, sorpresas inimaginables como las extrañas formaciones del Lago Abbe, el colorido Dallol o las caravanas de sal de los afar.

Más hacia el sur, en el mismo Valle del Rift, se encuentra el desierto de Chalbi, cuyas arenas blancas contrastan con el verde jade del lago Turkana, otra extravagancia de la naturaleza.

A pesar de ser uno de los lugares más desolados del planeta, allí conviven los turkana con los rendille, los pokot y los el-molo, que viven de la pesca en uno de los lugares con una mayor colonia de cocodrilos del Nilo.

El tercer desierto seleccionado representa nuestro ideal de aventura por excelencia, la ruta de los 40 días, que unía Egipto con Sudán a través de Jebel Uweinat y el desierto de Gilf el Kebir. Allí se encuentra una de las mayores concentraciones de pinturas rupestres del mundo, pero también entre los oasis de Bahariya, Farafra o Dakhla y sus restos arqueológicos, podremos recorrer los caprichosos desierto blanco y desierto negro antes de llegar a las dunas rojas de Gilf el Kebir, donde yace escondido el oasis de Zerzura que tanto buscaron Bagnold y el Conde Almasy.

Este es el ideal de aventura que nos seduce y por eso ésta es la aventura que Desertando quiere compartir contigo.