Wadi Rum: El desierto rojo

Cuarta semana de cautiverio. Hoy es un día especial. Toca cambio de sabanas, que ya amarilleaban y rascaban como lija.

He decidido huir de todo retornando al reino de las leyendas para recordar cuando recorría el mundo buscando sirenas y tierras de djinns y dragones, oasis remotos, ciudades perdidas, islas de la felicidad o cualquier otro sueño imposible que pareciera buena idea perseguir.

Y allí, en el pasado, me he topado con los recuerdos de un viaje que hice en secreto a Jordania y que hoy me dispongo a desclasificar (en parte) y sacar a la luz.

Ya desde mis tiempos de Bagdad, Jordania y en concreto Amman se había convertido por derecho propio en uno de mis lugares favoritos del mundo. Recuerdo que había un lugar en Amman al que me gustaba ir, el Bhuda Bar, un abrevadero por el que se dejaban caer cada tarde diplomáticos, espías, militares, aventureros, piratas, buscavidas y lo mejor de cada casa. Bastaba entrar allí y pedir un gintonic para que se olvidaran de golpe las penurias del calor, el caos y los tiros de Bagdad.

Y fue allí, una noche en el Bhuda, petroleándonos en camaradería con los amigos de la Embajada cuando oí por primera vez hablar del Wadi Rum. El desierto rojo o el Valle de la Luna, recuerdo que lo llamaban.

Hablaron de arenas rojizas, noches estrelladas como ninguna y amaneceres especiales, estrechos cañones y amplios valles con fantasmagóricas rocas como procedentes de otros mundos, dando lugar a paisajes lunares, soledad y silencio…

Un lugar, en palabras de Lawrence de Arabia, enorme, resonante, divino…

Y desde entonces se me quedó el run run

Tenía que ir a ver el lugar desde donde el Príncipe Faysal y Lawrence de Arabia iniciaron desde allí la Revolución Árabe de 1916. Dicen que junto al angosto cañón del Khazali iniciaron su marcha para entrar en Aqaba y en la leyenda. Lo leí en Los Siete Pilares de la Sabiduría de T.E. Lawrence (de obligada lectura y eso que yo lo leí en inglés para mayor sufrimiento)

Y estos días ha vuelto ese run run,

Y he pensado, (peligro…,):  por qué no regresar a Jordania y seguir desde Wadi Rum hacia el este, siguiendo parte de la ruta de los peregrinos del Hajj?. Nos esperan otros desiertos, rojo como el de Nafud, interminable como el de Ain Daha, y llegaremos hasta los confines de Rub al Khali, el desierto más temido. Planazo¡¡.

Sé que ahora es tan solo un sueño, pero ésta noche, con mis sabanas nuevas, los sueños atraviesan un mar de dunas rojas en una caravana de camellos. Pero lo haremos, y pronto, inshaallah.

Mientras tanto, os dejo con el wadi Rum, un paisaje marciano con sus extrañas formaciones rocosas, el rojo de sus arenas y las noches a la belle etoile en un campamento beduino.

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El Cuchara
cconde@desertando.com
1 Comentario
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    Rafa
    Publicado a las 09:34h, 08 abril Responder

    Tardando !

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